Entiendo que hay que valorar la metodología en el proceso artístico, y que todo lo investigado suponga puntos de partida en la reflexión creativa del artista.

Conozco a Rodrigo desde hace años y su progresiva evolución en la pintura está al mismo nivel que su compromiso metodológico. Recuerdo  sus primeros dibujos llenos de ilusión, y su deseo de estudiar en la Facultad de Bellas Artes, sus primeros pasos en abordar con libertad el mundo adulto, y la pasión de nuestras conversaciones artísticas.

Desde sus primeros paisajes hasta la diversificación temática que ahora aborda hay una progresión ambiciosa de experimentación  plástica, redondeando un tratamiento del color con exquisitas gamas de matices agrisados, algunas veces, y otras con poderosos cálidos, entretejiendo sus obras con una pincelada segura y apasionada, que parece complementarse con su carácter tímido y dulce.

Las composiciones de sus pinturas son maduras, tensionando a veces sus márgenes, denotando así una inconformidad que sin duda le hará crecer como artista y como persona.

Hoy me siento orgulloso de contar con su amistad y agradecido de escribir estas líneas.

Jesús Arribas Herrera

Arquitecto y pintor.